ADIÓS A WALTER SANTA ANA, UN ACTOR QUE HIZO DEL TEATRO SU VIDA

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Santa Ana

El gran actor y compañero Walter Santa Ana se fue este 9 de junio. Y con él, nos deja el recuerdo de una carrera desbordante de títulos de grandes autores y de representaciones memorables. Sus restos serán velados el domingo 10 de junio entre las 10 y las 22 en el Teatro Nacional Cervantes, Libertad 815.

Walter Santa Ana nunca pasó inadvertido sobre el escenario, ni debajo de él. Un
hombre de personalidad imponente y profundos pensamientos, que desplegó su
talento y su carácter en el teatro, el cine y la televisión, y en su cotidianeidad.

Nació en 1932, se crió en la zona de la plaza de Almagro. De joven, fue jugador de
fútbol en la Quinta de Independiente y en la Cuarta del club de su barrio. En 1956 se recibió en la Escuela Nacional de Arte Dramático. A los 20 comenzó su carrera en el Teatro de los Independientes, dirigido por Onofre Lovero.

En la década del `60 estableció una profunda amistad con un puntal de las artes
escénicas: Juan Carlos Gené. De esa relación fraternal surgieron obras inolvidables, con Gené como director y él como intérprete: “Ardiente paciencia” de Skármeta, “El Avaro” de Molière, “Krapp” de Becket.

Santa Ana Hallaba en el teatro su filosofía de vida, su todo. “Actuar es paliar el dolor de la existencia humana”, expresó cuando recibió el Premio Podestá en 1995. Supo transmitir a su hija Muriel la pasión y el respeto por la actuación.

Fue un fanático confeso del jazz de Louis Armstrong y del tango de Gardel. Mientras escuchaba al zorzal criollo, estudiaba su voz, sus inflexiones, su decir. Un amante de la literatura que supo interpretar a Jorge Luis Borges de manera delomedora en más de una oportunidad. En cine participó de “La sonámbula”, “De la misteriosa Buenos Aires”, “Solo gente” y “Perdido por perdido”, entre otros filmes. En televisión ganó un Martín Fierro por su papel en la serie “Marco, el candidato”.

Se fue un actor de raza y son sus propias palabras las que sirven de homenaje para mantenerlo siempre vivo entre nosotros:

“Los actores no estamos preparados para el olvido, sino para el recuerdo. (…)
Me interesa la memoria, no como memoria pura, sino como ese interés que uno
tuvo al recordar. La memoria es interés, no es recuerdo así nomás. En un instante
determinado, uno tuvo interés en recordar o fijar algo, y no lo que estaba al lado.”
(Walter Santa Ana)